21 de marzo del 2018: ordenaciones de los Hermanos Antonio y Mariano

El coro de la iglesia de Dolcedo

El coro de la iglesia de Dolcedo

Queridos amigos, hace un año nuestro nuevo obispo Mons. Guglielmo Borghetti erigió canónicamente nuestra comunidad. Este año, en la misma fiesta de San Benito ha decidido que sean ordenados Nuestros Hermanos Antonio y Mariano, uno ha recibido el subdiaconado y el otro la tonsura eclesiástica y las órdenes menores de portero y lector. La ceremonia ha tenido lugar en iglesia más amplia de un pueblo vecino, Docedo, cuyo párroco, amigo del monasterio, ha puesto a nuestra disposición.

El obispo emérito y el obispo diocesano rodeado de los párrocos de Dolcedo y Villatalla

El obispo emérito y el obispo diocesano rodeado de los párrocos de Dolcedo y Villatalla

A la demanda de Mons. Borghetti y con la gracia de su presencia, Mons. Mario Oliveri ha presidido solemnemente estas Ordenaciones. Una treintena de sacerdotes de la diócesis y de otras diócesis vecinas han venido a la ceremonia, así como los alcaldes de Villatalla y de Dolcedo con el mariscal de la guardia civil.

Fray Mariano recibe la tonsura y las dos primeras Órdenes menores

Fray Mariano recibe la tonsura y las dos primeras Órdenes menores

El ritual de la tonsura por el cual el laico se convierte en clérigo, es decir, ministro de Dios y de su Iglesia, le obliga a renunciar a la preocupaciones del mundo  para comunicarle la gracia y todo el orden sobrenatural: “roguemos a Jesucristo por su servidor diligente por su amor a despojarse de su cabellera, que El le dé su Espíritu Santo para hacerle conservar siempre el hábito clerical y defender su corazón de los estrobos del siglo y de los deseos  mundanos afín de que con este cambio exterior su mano divina le dé un incremento de virtud, guarde sus ojos de toda ceguera de espíritu y de la carne y le otorgue la luz de la eterna gracia”.

“Que el ordenando al subdiaconado se acerque… Considere detenidamente qué carga desea asumir hoy”

“Que el ordenando al subdiaconado se acerque…
Considere detenidamente qué carga desea asumir hoy”

El subdiaconado, la primera de las Ordenes sagradas, marca una etapa mayor hacia el sacerdocio. El subdiácono no puede romper sus compromisos. Está consagrado para siempre al servicio de Dios. Le será necesario, con su ayuda, guardar la castidad y permanecer irrevocablemente comprometido al servicio de la Iglesia. Tiene por función preparar el agua para el Santo Sacrificio, asistir al diácono, lavar las palias y los corporales y presentar al diácono el cáliz y la patena para la Misa. Todos estos detalles del rito tradicional respecto al servicio del altar manifiestan la grandeza, la santidad del culto católico, al cual asisten incluso los santos Ángeles y la necesidad de una gracia particular para realizar dignamente y santamente las funciones sagradas. Con una oración apremiante, el obispo pedirá al “Señor Santo, Padre todopoderoso y Dios eterno, de poner al subdiácono en su augusto santuario como en guardián celoso y vigilante de la milicia celeste y para que sirva fielmente sus santos altares”.

La foto recuerdo del don y de la alegría del Cielo

La foto recuerdo del don y de la alegría del Cielo

Nuestros dos obispos y RP Prior

Nuestros dos obispos y RP Prior

This entry was posted in Non classé. Bookmark the permalink.